miércoles, 22 de junio de 2011

Asamblea de Fin de Curso. 19 de junio de 2011

CRÓNICA DE LA ASAMBLEA DE FIN DE CURSO.
Agurain, 19 de junio de 2011

El día amaneció soleado desde el principio. Un día precioso, tal vez más apropiado para ir al monte o al pantano o a pasear, pero era la fecha en la que habíamos sido convocados para realizar la Asamblea de fin de curso de la zona pastoral de Alegría.

Así que, con mucha puntualidad, nos juntamos en la casa de convivencias de los Claretianos en Agurain, a las 11 de la mañana.

Iniciamos la Asamblea con un momento de oración en la capilla, cantando un canto en euskara: “Goazen Elkarturik”. Luego leímos el texto del evangelio correspondiente a la fiesta de la Santísima Trinidad (Juan 3, 16-18) y lo reflexionamos con sencillez y espontaneidad entre todos.

Luego pasamos a la sala donde tuvo lugar la puesta en común de lo que las Comunidades Cristianas y los Grupos Parroquiales habían evaluado de este curso 2010-2011 que ya termina.

Después de escuchar a los representantes de cada Comunidad y Grupo, nos tomamos un breve descanso. Al regreso, teníamos el resumen de las propuestas y sugerencias, elaborado por una comisión que trabajó mientras otros descansábamos.

Hicimos cuatro grupos para elegir tres propuestas de la lista y para pensar en los mejores medios para que se puedan llevar a cabo durante el próximo curso 2011-2012.

A continuación, volvimos a la capilla para continuar con la celebración dominical, orando juntos, recibiendo la comunión y la bendición de Dios.

Una vez completado el trabajo, pasamos al comedor donde nos sirvieron la comida. En la sobremesa hubo la tradicional rifa con fines solidarios, y después las partidas de cartas donde hubo sana competencia y al final, como siempre, ganaron los mejores.

Fue un bonito día en el que trabajamos, compartimos y nos lo pasamos bien juntos. Gracias y hasta el curso que viene.

miércoles, 8 de junio de 2011

Fotos Encuentro Provincial de CEBs

El pasado 19 de mayo tuvo lugar en el incomparable entorno de la ermita de Nuestra Señora de Aiala el Encuentro Provincial de Comunidades Cristianas (CEBs) de Álava.

Hemos colgado algunas imágenes del Encuentro, y las puedes ver en la siguiente dirección:

https://picasaweb.google.com/115025733579383674540/20010519AialaEncuentroProvincialCEBs?authkey=Gv1sRgCM6Nk4LjmoSDxQE

Fue un bonito y provechoso Encuentro. Nos citamos para el siguiente el día 1 de octubre en Sansomendi. Allá nos vemos.

jueves, 2 de junio de 2011

LA COMUNIDAD DE JESÚS. Reflexiones de Pascua

Ofrecemos aquí la reflexión que a lo largo del tiempo de Pascua hemos incluido en las hojas editadas para la participación en misas y celebraciones. El tema es “LA COMUNIDAD DE JESÚS”. Van por orden de aparición o cronológico.

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Domingo 2º de Pascua. 1 de mayo de 2011

Jesús quiere una Comunidad.

  Jesús resucitado está presente en medio de la Comunidad reunida. El evangelista Juan lo subraya con toda intención. Jesús resucitado está presente en medio de nosotros, en medio de su Comunidad.
  Cuando Jesús hablaba, ponía toda su pasión, toda su fuerza, en hablar del Reino de Dios. La pasión por el Reino de nuestro Padre le podía a Jesús. Pero cuando no estaba predicando o hablando, Jesús ponía toda su alma en reunir a su alrededor una comunidad de discípulas y discípulos. En eso pasó Jesús la mayor parte de su tiempo: en reunir, ponerse al frente de su comunidad y darle ejemplo. A todas partes lleva a su comunidad consigo, y aprovecha toda ocasión para hacerles ver la realidad y hacerles pensar y recapacitar.
    ¿Por qué quemó Jesús tantas energías en reunir y dejar asentada una Comunidad? ¿Para qué es la Comunidad que reúne Jesús?
   Jesús quería que su comunidad transformara este mundo, como la levadura transforma la masa, como la sal transforma la comida, como la luz transforma la oscuridad.
    Jesús sabía que este mundo sólo tiene arreglo desde el cambio de mentalidad; nuestro mundo sólo va a cambiar cuando nosotros mismos cambiemos, y por eso quiere dejar una Comunidad de discípulas y discípulos que vivan como él vivió, con sus mismas actitudes, con su mismo propósito, con sus mismas opciones, con  su misma entrega, con su mismo compartir y dar la vida.
    Jesús quiere que su Comunidad seamos una alternativa al modo de convivencia, al modelo de sociedad en el que vivimos. Así era la primera Comunidad cristiana, tras la muerte y resurrección de Jesús.

Preguntas para el diálogo:
Las que están hacia la mitad. Además:
-¿Tenemos experiencia de vivir en Comunidad?
-¿Somos esa comunidad alternativa que Jesús reúne a su alrededor?
-¿Tenemos los valores del compartir, de la solidaridad, del servicio a los demás?

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Domingo 3º de Pascua. 8 de mayo de 2011

Jesús reúne ESTA Comunidad

   Reconocemos a Jesús en medio de nosotros cuando somos capaces de compartir nuestro pan quienes lo necesitan.
   Desde el primer momento, Jesús se dedicó a formar una Comunidad de discípulos a los que cada vez más y más dirigió su atención y su mensaje; en la Comunidad de Jesús, las discípulas y discípulos vivían el despojo total de los bienes, compartían lo que cada cual tenía, procuraban a toda costa que nadie se impusiera a los demás, convivían con Jesús, con su estilo y su forma de comportarse ante los ricos y ante los pobres, ante los dominadores y los dominados, ante la religión establecida y ante los poderes públicos.
   ¿Qué pretendía Jesús al reunir a su Comunidad? Ofrecer una alternativa al modelo de convivencia y de sociedad en que vivimos. Si ésta se basa en el tener, en el poder, en el trepar, Jesús ofrece la alternativa de la Comunidad cristiana que se basa en el compartir, en el servicio y en la solidaridad.
   La Comunidad cristiana tiene que ser una alternativa válida a los principios y valores en los que se asienta esta sociedad y este sistema neoliberal que domina al mundo.
   Jesús vio claro desde el primer momento que lo más urgente para la implantación en nuestro mundo de los valores del Reino es la existencia de la Comunidad cristiana; sólo cuando los seres humanos, hombres, mujeres y niños, nos ponemos a hacer Comunidad, reproduciendo el modelo de Comunidad de Jesús, se puede decir que estamos construyendo el Reino de Dios: aquí está nuestra tarea fundamental como cristianas y cristianos.

Preguntas para el diálogo:
-¿Qué pretende Jesús cuando nos invita a vivir en su Comunidad?
-¿Nosotros podemos también vivir en una Comunidad? ¿Cómo?

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Domingo 4º de Pascua. 15 de mayo de 2011

Una Comunidad a la ESCUCHA

   Desde el comienzo de su vida pública, Jesús quiso una Comunidad de discípulos, como experiencia y demostración de que es posible una nueva manera de vivir. Intencionadamente, Jesús escogió, de entre todos sus seguidores, un grupo para que estuviera siempre con Él. Los reunió a su lado para ir enseñándoles otro estilo de vida, otra forma de mirar la realidad, otra escala de valores, otro tipo de relación entre ellos. Los llevó a todas partes consigo y quiso que fueran testigos privilegiados y que participaran en directo en el anuncio y en los signos que hacían visible la venida del Reino de Dios.
   La Comunidad del resucitado gira en torno a Jesús. Él, que es la Palabra que viene del Padre, estaba en medio del grupo, en medio de su Comunidad, dando firmeza y cohesión a todos ellos. La Palabra de Dios es en la Comunidad cristiana el cimiento, es la raíz de donde brota una nueva manera de vivir en fraternidad, como quería Jesús. Cuando es leída, reflexionada y compartida entre todos los discípulos y discípulas de Cristo, esa Palabra ilumina nuestra vida, da nuevas fuerzas ante las dificultades y pone esperanza para vivir toda clase de acontecimientos.
    En el grupo de creyentes y discípulos de Jesús es importante la actitud de estar a la escucha, es importante actualizar su mensaje, preguntarnos qué nos pide en el momento en que vivimos, cómo debe ser nuestro comportamiento para ser fieles a lo que él fue y vivió. En la Comunidad, atenta a la Palabra de Dios, surge el ánimo necesario para vivir con sentido nuestro cristianismo, la alegría de poder seguirle, apoyándonos unos en otros. En un mundo, en una sociedad, en unos momentos de tantas oscuridades e inseguridades, Jesús y su Palabra son nuestra luz y nuestra guía.
   Ojala nos animemos a seguir en nuestra vida el camino de Jesús, como Comunidad que escucha.

Preguntas para el diálogo:
-¿Qué importancia le damos a la Palabra de Dios en nuestra vida de fe, en nuestra vida cristiana?
-¿Nos sentimos capaces de compartir con otras personas lo que la Palabra de Dios nos dice hoy?

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Domingo 5º de Pascua. 22 de mayo de 2011

Comunidad REUNIDA en torno a Jesús

   El domingo pasado recordábamos la importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Comunidad. Es su cimiento y su sabia. La Comunidad debe estar a la escucha.
   Ahora pensemos un poco que, sin estar unidos, sin estar reunidos, no podremos sentir a Jesús vivo en medio de nosotros, es más difícil reflexionar la Palabra de Dios, no podemos iluminarnos y animarnos unos a otros.
   En la actualidad, no es fácil seguir el camino de Jesús, por eso Él nos pide que no lo intentemos recorrer solos, sino que lo hagamos en Comunidad. En la sociedad en que vivimos encontramos muchas dificultades para ser fieles a Jesús, para vivir de acuerdo a nuestra fe, por eso necesitamos de otra fuerza, nos necesitamos mutuamente para seguir.
   Nuestros encuentros y reuniones son importantes por eso, y porque cada vez nos conocemos más y nos sentimos más a gusto. A todos nos anima el mismo objetivo, el mismo afán de vivir de una manera más parecida a la vida de Jesús: mirando las necesidades propias y las de las personas que nos rodean. Juntos descubrimos las injusticias, los sufrimientos de otros; y juntos debemos buscar la denuncia de esas injusticias, ponerles remedio y ayudar a quienes sufren.
   Como en la primera Comunidad cristiana de la que nos habla el libro de los Hechos de los Apóstoles, no faltarán diferencias, conflictos y problemas. Pero todo ello se puede superar si nos sentimos la Comunidad de discípulos del Resucitado y con la ayuda del Espíritu de Jesús.

Preguntas para el diálogo:
-¿Qué es lo que realmente nos motiva para acudir a las celebraciones de la Comunidad Cristiana?
-¿Podríamos hacer el esfuerzo de acudir a otras reuniones donde reflexionar la Palabra de Dios y hacer la experiencia de vivir en Comunidad?

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Domingo 6º de Pascua. 29 de mayo de 2011

Comunidad FRATERNA y SAMARITANA

   La Comunidad cristiana vive el mandamiento del amor. Primero recibe el amor de Dios que Jesús le ha entregado y después lo practica diariamente, cada día, en cada momento.
   La práctica del amor concreto ayuda a la comunidad, en primer lugar, a madurar internamente, pues hace posible el superar las diferencias, los problemas y las tensiones que surgen dentro de la comunidad. La práctica del amor comunitario hace que el grupo de seguidores de Jesús sea una Comunidad FRATERNA.
   Pero, en segundo lugar, la práctica del amor recibido de Jesús, lleva a los miembros de la Comunidad cristiana a socorrer las necesidades de todas las personas, a estar atentos a los sufrimientos de sus semejantes para intentar aliviarlos, a comprometerse en la mejora de la condiciones de vida de las personas y del pueblo, a luchar por la justicia y la dignidad del ser humano. La práctica del amor comunitario hace que el grupo de seguidores de Jesús sea una Comunidad SAMARITANA.
   La Comunidad cristiana, siguiendo el ejemplo de Jesús y de los primeros cristianos, se siente urgida a transformar la realidad por medio del servicio humilde, la ayuda desinteresada, la solidaridad con todas las personas marginadas y sufrientes, el trabajo conjunto con quienes creen y sueñan con otro mundo es posible.
   Las relaciones fraternas que se viven al interior de la Comunidad cristiana, se reflejan y se manifiestan en el actuar samaritano con quienes encontramos por el camino de la vida.

Preguntas para el diálogo:
-¿Cómo vivimos y cumplimos el mandamiento del amor de Jesús?
-¿Qué posibilidades tenemos de hacerlo vida en nuestra comunidad?
-¿Qué nos falta para ser una comunidad fraterna y samaritana?

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Domingo 7º de Pascua. 5 de junio de 2011

Comunidad MISIONERA

   Es una Comunidad que, sin la presencia corporal de Jesús, pero con la asistencia de su Espíritu, continúa la labor comenzada por el Maestro. Es una comunidad que toma el testigo y se pone manos a la obra para hacer posible el reino de Dios, que Jesús había anunciado y presentado por todas partes: a pobres y ricos, en aldeas apartadas y en Jerusalén, a orillas del lago de Galilea y en la montaña. Jesús lo hacía con palabras acertadas, sencillas, comprensibles; y lo hacía también con acciones llamativas, con signos y con gestos.
   La Comunidad del resucitado siente la gran responsabilidad de ser fiel a la Misión que Jesús, el Maestro y el Señor, le ha encomendado. Siente que debe hacerlo como lo hacía Jesús, para no traicionar su memoria y su obra. La Comunidad de los discípulos es ahora la Comunidad de los testigos: “recibiréis fuerza para ser mis testigos”, es la Comunidad que da testimonio de Cristo y de su mensaje, con palabras y con obras.
   Como aquellos primeros discípulos de Jesús que, a pesar de sus limitaciones personales y como grupo, se esforzaron por cumplir la Misión que Jesús les dejó, también nosotros tenemos esta misma tarea o Misión. Pero será muy difícil, casi imposible que la podamos cumplir cada uno por su lado, individualmente, en soledad. Nos ayudará el formar parte de una Comunidad cristiana, pues es la Comunidad, formada por el mismo Jesús, la que acoge la Misión; es la Comunidad, como veremos muy pronto, la que recibe el don y la fuerza del Espíritu; es la Comunidad la que puede hacer visible, con sus relaciones de fraternidad entre diferentes, que es posible y necesario el reino de Dios para la Humanidad.
   El discípulo de Jesús y el testigo de su resurrección lo es en medio de la Comunidad cristiana, que encuentra su sentido en continuar, con el mismo estilo y las opciones de Jesús, la Misión recibida.

Preguntas para el diálogo:
-¿Cómo me resulta más fácil cumplir lo que Jesús nos pide: en soledad o como parte de una comunidad de fe?
-¿Podemos hoy y aquí cumplir la Misión: hacer discípulos en todas partes?
-¿Qué necesitamos para poder cumplir el encargo de Jesús?

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viernes, 20 de mayo de 2011

Aviso Inscripciones para Catequesis

Desde hoy se va a hacer público el anuncio del periodo de Inscripción para el próximo curso de Catequesis Familiar Comunitaria. Éste es el cartel que se va a colocar en todas las parroquias y en otros lugares del pueblo de Alegría:



Zona Pastoral de Alegría – Dulantziko Pastoraldea
www.alegria.parroquia.org


CATEQUESIS
FAMILIAR
COMUNITARIA




Inscripción para el curso 2011-2012

-Del 30 de mayo al 12 de junio, de lunes a viernes, y de 19’00 a 20’00 horas en el despacho parroquial de Alegría-Dulantzi.

-Para comenzar en 1º de la Catequesis Familiar-Comunitaria, el niño o la niña debe haber nacido en el año 2004, o anteriores.

jueves, 12 de mayo de 2011

15 de mayo. San Isidro Labrador. Día del Mundo Rural


SAN ISIDRO Y LA CRISIS

         Desde las praderas celestiales, cuajadas de verde y de flores, San Isidro andará contemplando nuestra celebración que estalla por miles de pueblos y ciudades.
         Escuchará con detenimiento la narración de las últimas novedades climatológicas, la evolución de los cultivos y, seguramente escuchará de nuevo hablar de la crisis.
         La verdad es que no sé que cara pondrá. Si será de complacencia ante tantos trabajos y esfuerzos o de disgusto por tanta zancadilla y egoísmo. Lo que sí sé es que su atención estará puesta en los millones de campesinos que en el mundo malviven y sufren.
         Tenemos que darnos cuenta de que nuestros campos están más que relacionados con la crisis que atraviesan los países del mundo: En el momento en que la burbuja inmobiliaria estalló, los avispados mercaderes sacaron sus huevos de la cesta del ladrillo y los pusieron en la cesta de las materias primas y los metales preciosos. El resultado fue que el precio de los alimentos de primera necesidad subió por las nubes y, a la vez que algunos ganaban auténticas fortunas, otros eran incapaces de ganar el pan de cada día. Las grandes multinacionales agroganaderas aprovecharon el tirón y apretaron las tuercas de los contratos.
         Como el precio del petróleo creció hasta límites históricos, el gasoil y los fertilizantes pusieron la flecha hacia arriba.
         En pocas palabras, podemos ponernos en la larga cola de los perjudicados por los manejos especuladores de los que controlan la riqueza del mundo, pero no somos los últimos. Lo que es peor, algunos hemos iniciado una loca carrera de endeudamiento y extensificación que puede terminar de forma calamitosa.
         Como estamos acostumbrados a ciclos de años buenos y años malos pensamos que las aguas volverán a su cauce, pero no debemos engañarnos: la crisis ha sido provocada no por una cadena de casualidades sino por personas e intereses concretos. Por ello hemos de acostumbrarnos a analizar las cosas con detenimiento, a levantar la mirada y ver lo que pasa en otras partes. Solo así entenderemos mejor los mecanismos que nos manejan como marionetas. Solo así entenderemos la palabra “solidaridad” no sólo como ayuda al cercano que nos necesita sino como compasión por aquellos que riegan la tierra con su sudor.
         Andamos ahora en tiempos de campaña electoral para renovar los ayuntamientos y diputaciones. Fijaos en la mínima atención que los candidatos y candidatas prestan a los eternos problemas del campo. Esa es la medida de la importancia que las instituciones conceden a nuestra forma de vida y a nuestro futuro. No estaría de más que les exigiésemos, como futuros servidores públicos, que dejasen de refugiarse en papeles y normativas poco eficientes, para acercarse a la tierra y a las personas que vivimos en ella.
         De todas maneras, que las sombras no nos impidan ver las luces de tantas cosas buenas que nos rodean. A pesar de todo somos afortunados por ejercer una tarea noble que necesita hombres y mujeres honestos que también construyen la sociedad.

¡VIVA SAN ISIDRO!

jueves, 7 de abril de 2011

Resultados Campaña Solidaria 2011

Ya tenemos más datos sobre el resultado de la colecta que se ha realizado en las Misas y Celebraciones, en favor del Proyecto Palenque, dentro de la Campaña Solidaria 2011, en el arciprestazgo Araia-Agurain-Dulantzi.

Parroquia de ELBURGO:                       35'00 €
Parroquia de GAUNA:                           176'00 € 
Parroquia de TXINTXETRU:                 35'00 €
Parroquia de ADANA:                            68'94 €
Parroquia de GEREÑU:                          80'00 €
Parroquia de ERENTXUN:                   380'00 €
Parroquia de ALEGRIA:                      1.476'00 €
Parroquia de ULLIVARRI-JAUREGI:    137'00 €
Parroquia de HIJONA: ______________11'86 €


TOTAL en la Zona Pastoral:           2.399'80 €

De nuevo, ESKERRIK ASKO!  ¡MUCHAS GRACIAS!

miércoles, 6 de abril de 2011

El HERMANAMIENTO, meta de la SOLIDARIDAD

A petición de algunas personas, colgamos en esta página web la reflexión que hemos hecho a lo largo de esta Cuaresma. Ha aparecido en la última página de las hojitas que se repartían para participar en las celebraciones dominicales. El lema de toda la Cuaresma ha sido: “El HERMANAMIENTO, meta de la SOLIDARIDAD”. Son cinco capítulos, en los que se presentan cinco pasos progresivos desde la Solidaridad elemental hasta la relación de HERMANAMIENTO entre comunidades cristianas.


1.- El primer paso de la Solidaridad.

   Se nos encoje el corazón cuando conocemos la noticia de un sufrimiento enorme, y más si afecta a muchísimas personas o a una región grande. Cuantos más afectados hay (muertos, heridos…), con más intensidad sentimos compasión por ellos.
   Por desgracia, cada año hay algún suceso: brutales terremotos, violentos huracanes, graves inundaciones, erupciones de volcanes, epidemias…
   Entonces nos imaginamos el sufrimiento de aquellas personas, a las que llamamos damnificados, o afectados, o víctimas. Y enseguida nos preguntamos qué haríamos nosotros si nos tocase vivir una situación semejante.
   Si alguien nos pide que ayudemos de alguna manera, la mayoría de las veces nos surge apoyar a aquellas personas y aportar en la medida de nuestras posibilidades.
   Esto lo hemos experimentado en años anteriores, (últimamente en una campaña a favor de los afectados por el terremoto de Haití y las inundaciones en Pakistán).
   Esta es la Solidaridad “elemental”, que aparece por todas partes como reacción inmediata ante el rastro de muerte y dolor que causan las catástrofes naturales y las tragedias humanitarias. Son sentimientos humanos que se traducen en una ayuda espontánea: acudiendo como voluntarios para ayudar (médicos, enfermeras, bomberos, ejército…); aportando objetos (comida, ropa, medicinas…); dando una ayuda económica de unos cuantos euros. Esta ayuda es una ayuda coyuntural, para responder a una necesidad concreta y que se ha presentado de repente. De este tipo de Solidaridad, es capaz la mayoría de la gente. Muchísimas personas sienten que deben ayudar, aunque sea con poco. Todos los informes, estudios y expertos lo dicen: ante las catástrofes naturales, sean cuales sean, la solidaridad internacional, que parecía dormida, de pronto se despierta y se pone en marcha. Cuanto más grave es la desgracia (por los daños causados, por la cifra de muertos y heridos, por las pérdidas humanas o materiales…), más lleva a las personas a sentir compasión y expresar su solidaridad en una ayuda económica.
   El primer impacto es muy intenso y suscita una reacción que toca la fibra sensible de las personas, pero esa tensión no se mantiene mucho tiempo. Las noticias sobre los efectos de la catástrofe o la tragedia humanitaria dejan de aparecer en los medios de comunicación, y se olvidan los efectos duraderos de la emergencia y la situación de aquellas personas. Pensamos que nosotros ya hemos ayudado, y otros han de ser los encargados de hacer llegar la ayuda y de gestionarla adecuadamente. No nos cuestionamos si esa ayuda alcanzará, si solucionará las necesidades. A menudo, pasados unos días, lo más que se nos ocurre es prestar oídos y credibilidad a las dudas sobre si se estarán utilizando adecuadamente los pocos euros que hemos aportado.
   Por todos estos motivos, esta Solidaridad elemental, de dar una ayuda económica para paliar los sufrimientos y daños causados por una desgracia natural, es positiva y está bien, pero no es más que un primer paso.

Preguntas para conversar y dialogar:
-¿Cuáles son mis sentimientos ante la noticia de una catástrofe o una desgracia?
-¿De qué manera se podrían paliar mejor los efectos de esas catástrofes?
-¿Suelo alimentar las dudas sobre el envío y la utilización de las ayudas?



2.- Solidaridad comprometida

   Nuestra condición de cristianos, seguidores de un Jesús, que libera a los oprimidos y cura a los enfermos, nos compromete a ser solidarios y a colaborar para que otras personas puedan mejorar su calidad de vida.
   Estamos llamados a poner en práctica esta exigencia cristiana no sólo en los casos de catástrofes naturales o emergencias humanitarias (que a veces son lo más urgente y necesario), sino también en forma de una ayuda más constante y duradera, que es más eficaz a medio y largo plazo.
   Los cristianos podemos ayudar de una manera más permanente a nuestro prójimo colaborando en los proyectos de desarrollo que se ponen en marcha y se llevan a cabo para la promoción humana y social de algunos lugares concretos en países necesitados. Este es un paso más en el camino del compromiso cristiano y la solidaridad.
   Ya no es sólo una aportación económica para una necesidad puntual sino que se convierte en algo más constante y duradero que a lo largo de bastante tiempo acompaña el progreso, el desarrollo y la mejora de vida de personas y comunidades humanas. Hay muchos proyectos de desarrollo en los que podemos participar, colaborando con ONGs, parroquias...
   Como parroquias de la Llanada alavesa hemos asumido el compromiso de apoyar el desarrollo de las comunidades de Palenque, en Ecuador, y en estos últimos años les hemos ayudado a conseguir:
· Una desgranadora de maíz y una piladora de arroz,
· Una camioneta para transportar sus productos,
· Se han comprado tierras para trabajarlas comunitariamente,
· Se han excavado pozos para poder regar los cultivos,
· Un centro de acopio donde guardar la cosecha...
   También este año hacemos la Campaña Solidaria con el fin de dotar a las comunidades de Palenque de la asesoría necesaria para mejorar el cultivo y la venta de la cosecha. Este domingo es la colecta en todas las celebraciones, y esperamos que sigáis colaborando como otros años.
   Seamos generosos y sintamos esa responsabilidad como personas y como parroquias hermanadas con las comunidades de Palenque.

Preguntas para conversar y dialogar:
-¿Me conformo con dar unos euros para salir del paso?
-¿Soy consciente de que son mis hermanos y necesitan de mi ayuda?
-¿Quiero seguir de cerca la vida de esas personas que me necesitan?



3.- Solidaridad más cercana en la relación humana

    Seguimos conmocionados por catástrofes: terremoto y tsunami en Japón y sus consecuencias de riesgo nuclear. La solidaridad en las emergencias es un primer paso. Decíamos: es necesario pero no suficiente, la solidaridad no debe ponerse en marcha sólo ante las emergencias; ha de ser más constante y comprometida, apoyando proyectos de desarrollo humano y social que transformen la vida de las personas y los pueblos a medio y largo plazo.
    Pero a veces, esa solidaridad permanente es anónima. Quienes ayudan son unos donantes sin cara, sin nombre. Y lo mismo los beneficiarios de esa ayuda económica a proyectos y acciones que favorecen el desarrollo social. No se conocen entre ellos. A veces, sólo se conoce al responsable del proyecto.
    Por eso, hay que avanzar en el camino de la solidaridad, y procurar que sea más cercana con las personas que favorece. Se debe establecer una relación humana entre las dos partes. Hay ejemplos de intentos en este sentido:
-El apadrinamiento de niños: la persona que apadrina tiene fotos del niño o la niña y ve su desarrollo, su crecimiento, conoce su nombre, circunstancias…
-Niños de catequesis que escriben a otros niños, con dibujos, cartas…
-ONGs que envían la ayuda y también cuentan quiénes son, cómo han obtenido esa ayuda; y reciben de los beneficiarios, cartas y fotos que muestran el agradecimiento y el desarrollo del proyecto…
-En la revista Los Ríos u otras vemos a las personas de las comunidades cristianas que han recibido nuestra ayuda, y nos resultan conocidas…
    Así se consigue que la solidaridad no sea sólo un envío de ayuda económica, sino un ponerse en lugar del otro que tiene cara, que tiene cuerpo, que tiene un entorno o paisaje. Ese tipo de solidaridad favorece que conozcamos y reconozcamos a las personas y a las comunidades a las que ayudamos. Se logra entablar un diálogo y una relación humana cada vez más cercana.
    Es necesario que nosotros pongamos rostros a esas personas y nos sintamos responsables de sus avances, de la realización de sus proyectos y nos comuniquemos con frecuencia. Ahora ya no hay dificultades de lejanía: con los nuevos medios de comunicación todos estamos cerca.
    En ocasiones, nuestros hermanos de Palenque nos escriben y nos cuentan sus avances y sus dificultades, firmando sus cartas con nombres que nos suenan. También algunos de nosotros nos comunicamos con ellos. Pero todavía en la distancia…

Preguntas para conversar y dialogar:
¿Cómo suelo imaginarme a las personas para las que doy una ayuda económica?
¿Me gustaría conocer algo más de su vida, y no sólo sus carencias y necesidades?
¿Con la solidaridad apoyamos proyectos o entramos en relación con personas?




 
 
4.- La Solidaridad: acoger a hermanos que nos visitan

   Estamos avanzando en esta cuaresma en una mejor comprensión de los pasos que llevan de la Solidaridad al Hermanamiento.
   El primer paso (Solidaridad elemental) es la reacción espontánea, compasiva, ante catástrofes naturales, que provocan en nosotros una ayuda en forma de limosna o donativo. Está muy bien, pero pasa y se olvida pronto.
   El segundo paso es la Solidaridad comprometida que apoya un proyecto de desarrollo de algún pueblo concreto. Suele ser una ayuda económica para que los beneficiarios construyan su propio desarrollo. Ejemplo: la Campaña de Solidaridad de este año que hemos hecho en La Llanada para Palenque.
   El tercer paso pone cara y nombres a los beneficiarios de nuestra ayuda económica, mediante algún vínculo de relación humana: suelen ser los apadrinamientos, intercambios de noticias, fotos, etc. Nos acercan sentimentalmente a las personas separadas por muchísimos kilómetros.
   El cuarto paso es muy importante. Le llamamos Hermanamiento. Ya Es lo que hemos establecido entre los pueblos de La Llanada y Palenque, en la provincia de Los Ríos, Ecuador.
   En el Hermanamiento vamos más allá de compartir con los beneficiarios una ayuda económica. Es algo más. El Hermanamiento es hacernos hermanos, hermanas, sentirnos hermanos, hermanas. Y este sentimiento se expresa, por ejemplo, en la acogida. En el proceso de Hermanamiento acogemos a las personas que vienen a visitarnos, acogemos a las “Voces del Sur”, les abrimos nuestra realidad, nuestras casas, y sobre todo nosotros abrimos nuestros oídos a su voz, a sus experiencias, a su testimonio, con el deseo de aprender.
   Incluso queremos dejarnos evangelizar por ellos, porque a veces ellos han dado muchos más pasos que nosotros en solidaridad, en compartir, en vivir en comunidad, en buscar unidos la igualdad y la justicia.
   Y claro que nos evangelizan: si abrimos nuestros oídos acogemos su forma de vivir, sus alegrías y sus carencias, su fe y esperanza, sus sueños de futuro, su experiencia de vida en comunidad de hermanas y hermanos.
   En este cuarto paso de solidaridad-hermanamiento, lo importante es nuestra actitud, esa disposición nuestra a dejarnos enriquecer, a dejarnos enseñar, a aprender de ellos, nuestras hermanas y hermanos.
  Al hilo de este cuarto domingo de cuaresma, ese querer tener nuestros oídos abiertos y receptivos, es como lo que el ciego desea de todo corazón: recuperar la vista. Y lo consigue. Con fe. También nosotros lo conseguiremos.

Preguntas para conversar y dialogar:
-¿Estamos dispuestos a aprender de personas económicamente más marginadas que nosotros?
-¿Qué nos pueden enseñar nuestros hermanos y hermanas ?
-¿Podemos asumir algún pequeño compromiso?



 
 
5.- La Solidaridad: visitar a nuestros hermanos

   Damos un paso más en la comprensión de la Solidaridad y el HERMANAMIENTO; lo vamos haciendo en la Llanada en esta Cuaresma, en este caminar hacia la Pascua con Jesús.
   Los dos primeros pasos consistían en dar una ayuda económica; el tercero era poner rostro a los beneficiarios anónimos. Solidaridad: no sólo dar dinero, sino relacionar personas con personas.
    El cuarto paso (domingo pasado) es abrir nuestros ojos y oídos para escuchar de corazón las experiencias que hermanas y hermanos de Palenque y de otros sitios vienen a traernos. Experiencias concretas como la vida de hermanos en comunidad y otras muchas experiencias a las que nos hemos propuesto de verdad ser receptivos y acogerlas en el corazón.
    El quinto paso va más allá. Tras recibir con alegría a los hermanos que nos visitan, nos preguntamos: Y nosotros ¿podemos ir allá, a donde viven nuestros hermanos de Palenque o de otras partes? ¿Podemos ir a conocer de cerca sus experiencias, su cultura, su hermandad y fraternidad? ¿Podemos conocer su tierra, sus trabajos, sus costumbres, sus cantos, sus comidas, sus celebraciones, su manera de hacer fiesta? ¿Podemos nosotros ir a poner cara, cuerpo, rostro, a nuestras hermanas y hermanos de esa parte del mundo? ¿Podemos ir a aprender de ellos y a compartirles nuestras experiencias?
    La respuesta es sí, podemos, todavía tenemos cauces abiertos para ir. Como todos los años, en los meses de verano, están sus puertas abiertas para nosotros en lo que allí llaman Tiempo de Misión. O en otros meses del año, si nos viene mejor. Pero lo cierto es que sí, que podemos ir, que debemos ir y aprender y compartir, y al regreso podremos con más alegría y entusiasmo comentar y compartir con todos los de aquí, lo aprendido y experimentado.
    Jesús nos llama; no sólo llama a Lázaro para que salga de su sepulcro y participe de la vida que hay en el exterior; Jesús también nos sigue llamando a nosotros para que salgamos de nuestros particulares sepulcros, y vayamos y veamos cuánta vida y qué maravillosa, la que hay en esos rincones perdidos del mundo.

(Las preguntas para conversar ya están integradas en el texto de arriba)